Llegué al mismo lugar.
La misma silla,
frente a la misma mesa,
que mira de frente
a las mismas personas pasar.
El anciano del kiosko,
me sonríe de la misma manera,
con que yo corresponde siempre.
El mismo paisaje me rodea,
las mismas personas me ven,
de la misma manera que siempre lo han hecho.
Veo venir al mismo mozo,
con su misma cara flácida,
su misma sonrisa fingida,
caminanado de la misma forma torpe y descuidada.
Me habla de la misma forma que lo hizo,
con su misma ropa,
sus mismos zapatos gastados y de poco brillo.
Saca la misma libreta,
la libreta que anotará la misma orden.
"Café para dos" digo,
con la misma cara alegre.
Pero algo cambia,
cambia su forma de mirarme,
su extrañeza se hace evidente,
quizás su enojo.
La sonrisa sigue ausente,
y se ausenta en mí también.
Ahora me doy cuenta.
Mi sonrisa se apaga súbitamente.
Cierro los ojos,
trato de no pensar en nada,
y al abrirlos,
una lágrima cae por mi pómulo izquierdo.
El mozo ahora pareciera ser otro,
se muestra com en verdad es;
su sonrisa fingida desaparece,
y estira su mano hacia la mía
la cual estrecho
como si fuera un amigo de antaño.
Corrijo mi orden,
"un café" digo triste,
y lo veo irse.
No soporto esperar a que vuelva,
dejo la misma silla
junto a la misma mesa.
Abro la puerta con la misma mano,
y con la otra hago un amague;
el mismo amague de dejar a alguien pasar.
Otra lágrima cae,
cae al muelo sucio,
por el cual camino de la misma forma
doblando en la misma esquina
parando frente al mismo edificio
despidiéndome del aire
viendo a nadie subir las escaleras
esperando que ninguna luz se encienda en el cuarto piso
Y me marcho
viendo como el sol
termina completamente de esconderse;
y me marcho,
viendo como las mismas luces
se encienden,
y me marcho.
Hoy fue todo igual
hice lo mismo que todos los días.
Creo que ahora dormiré,
pensando en la misma persona
por la cual tuve que variar en mi día.
La misma persona por la cual dije palabras distintas.
Esta noche miraré las mismas estrellas,
le sonreiré a la misma luna.
Me dormiré haciendo lo mismo,
me despertaré con la misma vieja alarma,
llegaré al mismo viejo restaurante,
en el mismo paseo
para entrar en el mismo orden
y pedir lo mismo que siempre
al encontrarme con la misma persona,
la misma vieja orden;
café para...
Arcaláus