Camino por este desolado valle,
mientras la nieve golpea mi cara con furia,
una furia que pareciera ser falsa,
pero es cierta como las montañas que me rodean.
Siguiendo un río,
escuchando pájaros llorar,
mientras me inquieto ante los ojos de lobos,
que me miran entre los árboles.
Mientras sufro en esta tempestad,
algo aocurre,
la aurora boreal despeja el cielo,
la nieve cesa y todo se congela;
un sendero se abre a mi izquierda,
se abre claramente.
Un puente de hielo mortal,
que me conducirá al reino invernal,
el reino del manto blanco.
Sigo caminando por el puente, el negro portal dimensional,
aventurándome en medio de mi propio pánico, con
mis manos inertes, saboreando la maldad, en su fría pura
escencia... Sigo caminando por el hielo, donde mis ropas se reflejan
creando ilusiones en mi vista, donde veo mi espada transformarse
en una cruz, y mi rostro desfigurarse llenándomde de sangre.
El hielo creando ilusiones también de mis sentimientos.
Pero ahora estoy escuchando voces. La voz de una mujer que parece
ser cálida y me llama. Me muestra la salida a este laberinto
antártico, un puente helado que distorciona la poca luz
que brilla suave, pero encandilante.
El fin del hielo comienza. Termina el sendero de frialdad, dando
paso a la profunda oscuridad. En estas cavernas negras y frías,
en medio del espectáculo de gelidez y negrura, un vasto
lago hecho líquido aparece ante mí. Rodeado de vapor
de hielo y neblina fantasmagórica. Camino hacia el lago,
cansado, y veo en él mi reflejo;veo mi imagen aterrado,
petrificándome de horror, absorto por la impresión
de ver mi imagen: mi rostro se muestra desfigurado, con sangre
goteando entre mis lágrimas congeladas, la sangre tiñiendo
roja toda la blancura gélida... resaltando mi sangre por
sobre el azul que sigue rodeándome, y veo mi espada, que
ya no tiene filo y es sólo madera... la veo en el reflejo
del lago y veo una cruz; mas al despejar mi capa y tomarla en
la mano, la veo invertida, casi con vida propia, tratando de enterrarse
en el hielo, menesterque consigue satisfactoriamente... generando
una inmensa sombra negra, entre el celeste del reino invernal,
y el rojo de mi sangre que gotea incesante... intento buscar el
camino por el cual llegué... pero no veo nada... sólo
cavernas oscuras y gélidas, y sombras y colores que me
obsesionan.
Arcaláus