Me prometí no volver a
mentirme.
Hasta el momento no me he mentido,
es más, me aclaré en varios aspectos.
La luna brilla suave
y no corre viento.
La luz tenue de la luna ilumina cálida
y la oscuridad es misterio,
un hermoso misterio
que no puede ser develado por nadie.
En este mundo,
alejado de la realidad
y que vive solo en mi mente,
yo sé las cosas.
Sé qué pasa y porqué.
Ahora leeréis mi poema
y pensaréis que la luna brilla en la tierra o
en otro caso, en un bello lugar que solo vos conoceís.
Pero no es así.
Este es mi bosque,
la luna se refleja sobre mi laguna.
Y yo estoy viéndolo solo.
En este momento,
el universo entero está haciendo otra cosa.
Yo no.
Yo vivo ahora en mi lugar.
Vivo en mí.
No deseo al resto.
Solo quiero seguir viendo estos paisajes por siempre.
Quisiera que nunca acabara,
¡y también quisiera que el resto se callara!
lo deseo fervientemente.
Deseo tanto a la noche,
como deseos tengo de llorar cuando veo al mundo.
Pero, destinado a mí,
río jocosamente cuando me encuentro.
Llego a mí inevitablemente.
Mi destino soy yo, pues nací yo,
y en la vida debe ser recorrido un camino,
un camino que nos lleva a los inicios,
y no al final como muchos creéis
A ese lugar llego.
Llego a mí.
Reflexioné eso,
solo por querer decir que estaba viendo algo hermoso.
Vi algo hermoso en mi mente,
lo visualicé.
He de irme.
Arcaláus